07.06.2026 Este domingo, 7 de junio, la Iglesia celebra la solemnidad del Corpus Christi, una de las fiestas más importantes del calendario litúrgico, en la que adoramos y damos gracias por el gran regalo de la Eucaristía. Celebramos también el Día de la Caridad, una jornada que nos recuerda que el amor de Dios recibido en el altar debe convertirse en amor compartido con nuestros hermanos, especialmente con quienes más necesitan de nuestra cercanía y ayuda. 
Llegamos a esta celebración con el corazón lleno de gratitud después de haber vivido ayer, en el marco incomparable de la ermita de San Amaro, la celebración de la Primera Comunión del segundo grupo de 13 niños y niñas de la Unidad Pastoral de San Antonio Abad y Nuestra Señora de El Pilar. Un día de alegría para las familias y para toda la comunidad cristiana, que ha acompañado a estos pequeños en su camino de preparación para recibir por primera vez a Jesús en la Eucaristía.
Asimismo, estos días la Iglesia en España vive un acontecimiento histórico con la visita apostólica del Santo Padre, el Papa León XIV, que llegó ayer, 6 de junio, a Madrid para iniciar su viaje por nuestro país bajo el lema «Alzad la mirada». Una invitación a dirigir nuestra mirada hacia Cristo, fuente de esperanza y de vida nueva, y a descubrir su presencia en medio de nuestro mundo.
En el Evangelio de este domingo, Jesús nos dice con claridad:
«Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre».
Estas palabras nos sitúan ante el misterio central de nuestra fe. La Eucaristía no es un simple símbolo ni un recuerdo del pasado. Es Cristo mismo que se entrega por nosotros y permanece a nuestro lado para alimentarnos en el camino de la vida.
Cuando participamos en la Santa Misa, Jesús se hace presente y nos ofrece su Cuerpo y su Sangre como alimento espiritual. Él conoce nuestras alegrías y dificultades, nuestras luchas y esperanzas, y quiere fortalecernos con su presencia para que nunca caminemos solos.
Pero el Corpus Christi no termina en el templo. La comunión con Cristo nos impulsa necesariamente a la comunión con los demás. Por eso la Iglesia celebra también el Día de la Caridad. Quien recibe el Pan de Vida está llamado a convertirse en pan partido para los hermanos, compartiendo tiempo, atención, consuelo y recursos con quienes atraviesan situaciones de necesidad.
La Eucaristía y la Caridad son inseparables. No podemos acercarnos al altar sin abrir el corazón al prójimo. Cada gesto de solidaridad, cada palabra de ánimo, cada ayuda ofrecida con generosidad se convierte en una prolongación del amor que recibimos de Cristo.
Que esta solemnidad del Corpus Christi nos ayude a renovar nuestra fe en la presencia real de Jesús en la Eucaristía y a responder a la invitación del Papa León XIV: «Alzad la mirada». Miremos a Cristo presente en el Pan de Vida y descubramos también su rostro en quienes nos rodean.
Que María, Nuestra Señora de El Pilar, y San Antonio Abad intercedan por todos nosotros para que vivamos una fe eucarística que se transforme cada día en obras concretas de amor y caridad.
Horarios de Celebraciones
- 11:00 h. Nuestra Señora de El Pilar.
- 12:15 h. Ermita de San Amaro.
- 13:15 h. San Antonio Abad.