01.03.2026 Hoy, en este segundo Domingo de Cuaresma, el Evangelio nos invita a contemplar a Jesús en su gloria, en un momento que ilumina nuestra vida cotidiana. La frase destacada, “Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo”, nos recuerda que nuestra mirada y nuestros oídos deben estar puestos en Él. En nuestro día a día, esto significa aprender a reconocer su presencia en las pequeñas cosas: en la oración, en la naturaleza, en los gestos de los demás y en los momentos de silencio. Jesús nos llama a acercarnos a Él, confiando plenamente, como un niño que sabe que tiene un lugar seguro al que regresar. 
Este domingo 1 de marzo, además viviremos momentos muy especiales en nuestra comunidad: la festividad del Santo Ángel Custodio con procesión y misa solemne en San Antonio Abad, la presentación ante toda la comunidad del grupo de chicos y chicas de confirmación, y la continuación del proyecto de farmacia solidaria, en el que seguimos recogiendo medicamentos para Venezuela gracias al esfuerzo y compromiso de nuestros jóvenes. Será un día lleno de fe, encuentro y solidaridad, donde podremos experimentar la presencia cercana de Jesús en medio de nuestra vida parroquial.
Lectura del Evangelio (Mateo 17:1-9)
“Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto. Allí se transfiguró delante de ellos; su rostro resplandeció como el sol y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.
Y se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él. Pedro entonces dijo a Jesús: «Señor, qué bien se está aquí; si quieres, haré tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»
Mientras Pedro hablaba, una nube luminosa los cubrió, y desde la nube se oyó una voz que decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo.»
Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de temor. Pero Jesús se acercó, los tocó y les dijo: «Levantaos y no tengáis miedo.»
Al mirar alrededor, ya no vieron a nadie sino solo a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis la visión a nadie, hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.»”
Salmo 32: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.”
El salmo nos recuerda que Dios es fuente de misericordia y refugio seguro. Así como en la Transfiguración Pedro y los discípulos encontraron consuelo y seguridad ante la revelación de Jesús, nosotros también podemos acudir al Señor confiando en que su misericordia nos sostiene, nos protege y nos acompaña en todo momento.
Reflexión personal
En nuestra vida, necesitamos construir un vínculo seguro con Jesús, parecido al apego seguro que los niños desarrollan con sus cuidadores. Esto significa acercarnos a Él con confianza, pasando tiempo de calidad en la oración, la Eucaristía y el silencio. Como Pedro en el monte, podemos experimentar la paz de sentirnos en un lugar seguro, donde nuestro corazón descansa y se llena de alegría. Hoy te proponemos la siguiente pregunta para reflexionar: ¿Qué momento del día te hace sentir más unido a Jesús y qué te impide repetirlo con más frecuencia?
Horarios de misas – domingo 1 de marzo
- 11:00 h. – El Pilar y San Antonio Abad
- 13:00 h. – San Antonio Abad
Este domingo también tendremos:
- Procesión y misa solemne con motivo de la festividad del Santo Ángel Custodio, especialmente para nuestros cofrades, en la Iglesia de San Antonio Abad (el Hospital del Rey estará de obras).
- Presentación del grupo de confirmación ante la comunidad.
Reflexión final
La Transfiguración nos invita a escuchar a Jesús, a reconocer su presencia y a fortalecer nuestra relación con Él. Así como Pedro, podemos maravillarnos de estar cerca de Jesús y sentirnos seguros en su compañía. Te invitamos a profundizar más en este mensaje viendo el video relacionado en el canal de YouTube Evangelio y Reflexión.
¡Que este domingo nos ayude a abrir los ojos y los oídos al amor de Cristo.!