Parroquia de San Antonio Abad y Nuestra Señora de El Pilar en Burgos

25.01.2026 Este domingo, celebramos el Domingo de la Palabra de Dios, recordando la importancia de escuchar, meditar y vivir el mensaje del Señor. En el evangelio de hoy, Jesús inicia su ministerio público en Galilea y nos invita con estas palabras: “Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres”. Su llamada es directa y transformadora, invitándonos a dejar atrás lo que nos separa de Él y a vivir una vida de fe, servicio y fraternidad.

En estos días recientes, nuestros corazones también están con las víctimas del accidente ferroviario ocurrido en Adamuz el pasado domingo 18 de enero. Rezamos por las personas fallecidas, sus familias y los heridos, recordando que la Palabra de Dios nos llama a ser luz y esperanza en medio de las dificultades.

Lectura del Santo Evangelio (Mateo 4, 12-23)

En aquel tiempo, Jesús, al enterarse de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea.

Dejó Nazaret y se fue a vivir a Cafarnaún, junto al lago, en la región de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había dicho el profeta Isaías:

«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles: el pueblo que vivía en la oscuridad vio una gran luz, y a los que habitaban la región de sombra de muerte, la luz les brilló».

Desde entonces comenzó Jesús a predicar: “Convertíos, porque el Reino de los cielos está cerca”.

Caminando junto al mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón llamado Pedro y su hermano Andrés, echando las redes al mar, pues eran pescadores. Les dijo: “Venid en pos de mí, y os haré pescadores de hombres”.

Ellos, dejando de inmediato las redes, le siguieron.

Y pasando de allí, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, en la barca con su padre, remendando las redes. Los llamó, y ellos, dejando la barca y a su padre, le siguieron.

Jesús recorrió toda Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la buena noticia del Reino y curando toda enfermedad y dolencia entre el pueblo.

Salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”

El salmo de hoy nos recuerda que Dios ilumina nuestra vida y nos guía con su amor. Así como los primeros discípulos dejaron sus redes para seguir a Jesús, nosotros también estamos invitados a confiar en Él y dejar que su Palabra transforme nuestro corazón, especialmente en tiempos de prueba o dolor.

Preguntas para la reflexión

Este domingo nos invita a meditar sobre nuestra vida cristiana y cómo respondemos a la llamada del Señor:

  • ¿Cómo puedo dejar que Jesús guíe mis decisiones diarias y mis relaciones con los demás?
  • ¿De qué manera puedo ser “pescador de hombres”, llevando la Palabra de Dios y la esperanza a quienes me rodean?
  • Ante situaciones difíciles o trágicas como el accidente ferroviario de Adamuz, ¿cómo puedo ser luz y consuelo para los demás?

Horarios de misas

  • 11:00 h. en El Pilar y San Antonio Abad (catequesis).
  • 13:15 h. en San Antonio Abad.

Reflexión final

Hoy, Jesús nos recuerda que su llamada es para todos: “Venid y seguidme”. Abramos nuestro corazón, confiemos en su Palabra y dejemos que nos transforme en instrumentos de amor y esperanza. En este Domingo de la Palabra de Dios, que nuestras acciones sean reflejo de su luz, especialmente hacia los que sufren y necesitan consuelo.

Si deseas profundizar en esta reflexión, te invitamos a ver el video del canal de YouTube Evangelio y Reflexión, donde encontrarás más enseñanzas sobre cómo seguir a Jesús en nuestra vida cotidiana.

¡Feliz Domingo!

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