15.03.2026 En este IV Domingo de Cuaresma, conocido tradicionalmente como el domingo de la alegría (Laetare), la liturgia nos regala un relato lleno de esperanza y simbolismo: la curación del ciego de nacimiento. 
En nuestro día a día, a menudo caminamos «a ciegas«. No porque nos falte la visión física, sino porque el cansancio, el egoísmo o las preocupaciones nos nublan la vista para reconocer lo que de verdad importa. Jesús, al pasar, no ve un «pecado» o un «problema» en el ciego; ve una oportunidad para que se manifiesten las obras de Dios. El gesto de poner barro en sus ojos nos recuerda nuestra propia fragilidad (estamos hechos de tierra), pero al lavarse, surge una criatura nueva. Jesús es mi guía porque solo bajo su luz aprendemos a mirar a los demás y a nosotros mismos con los ojos de Dios.
Lectura del Evangelio (Juan 9, 1-38)
En aquel tiempo, al pasar, vio Jesús a un hombre ciego de nacimiento.
Entonces escupió en la tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego, y le dijo:
«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado)».Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
«¿No es ese el que se sentaba a pedir?».Unos decían:
«El mismo».Otros decían:
«No es él, pero se le parece».El respondía:
«Soy yo».Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
«Me puso barro en los ojos, me lavé y veo».Algunos de Los fariseos comentaban:
«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado».Otros replicaban:
«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?».Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?».Él contestó:
«Que es un profeta».Le replicaron:
«Has nacido completamente empecatado, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?».Y lo expulsaron.
Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
«¿Crees tú en el Hijo del hombre?».Él contestó:
«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?».Jesús le dijo:
«Lo estás viendo: el que te está hablando, ese es».Él dijo:
«Creo, Señor».Y se postró ante él.
Salmo 22: El Señor es mi pastor, nada me falta
El Salmo 22 es el canto de confianza por excelencia. En este domingo, complementa perfectamente al Evangelio: el ciego que es guiado por Jesús experimenta lo que es no temer a las «cañadas oscuras» porque el Señor va con él. Es un recordatorio de que, si dejamos que Cristo sea nuestro pastor, nuestra visión cambiará y nada nos faltará.
Reflexión Personal
A veces nos parecemos a los fariseos del relato: preferimos quedarnos con nuestras normas y juicios antes que reconocer el milagro que ocurre frente a nosotros. El ciego, sin embargo, es valiente. Su proceso es sencillo: se deja tocar por Jesús, obedece y su vida se transforma. Para reflexionar esta semana:
¿Qué «barro» necesito que Jesús ponga en mis ojos hoy para empezar a ver mi realidad con más esperanza y menos juicio?
Horarios de Misas (Domingo 15 de marzo)
¡Te esperamos para celebrar juntos! Recuerda que este domingo sí habrá catequesis (con motivo de las elecciones autonómicas en la comunidad de Castilla y León la catequesis se trasladará a un lugar distinto del colegio de los salesianos cada catequista informará convenientemente).
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11:00 h. en El Pilar y San Antonio Abad (Misa de catequesis).
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13:15 h. en San Antonio Abad.
Reflexión Final
No permitamos que la ceguera del corazón nos impida disfrutar de la alegría de este tiempo cuaresmal. Jesús nos espera en el barro de nuestra cotidianidad para lavarnos y darnos una vida nueva. ¡Que tengáis una bendecida semana caminando bajo su luz!
Si queréis profundizar más en el mensaje de este domingo, os invitamos a ver el vídeo del canal Evangelio y Reflexión donde se desgrana este pasaje. ¡Nos vemos en la Eucaristía!