Parroquia de San Antonio Abad y Nuestra Señora de El Pilar en Burgos

01.02.2026 Este domingo 1 de febrero, cuarto del Tiempo Ordinario, nos reunimos para meditar en el Evangelio según San Mateo (5, 1-12a), que nos presenta las bienaventuranzas. Iniciamos un mes nuevo con la invitación de Jesús a vivir desde el corazón y buscar la verdadera felicidad en Dios. Jesús nos recuerda que la verdadera felicidad no está en el poder, la riqueza o la fama, sino en vivir con humildad, compasión y justicia. Las bienaventuranzas nos enseñan a mirar más allá de nosotros mismos, a consolar a los que sufren, a perdonar y a trabajar por la paz.

Además, celebramos este domingo la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2026, cuyo lema es: ¿Para quién eres?. Una ocasión especial para agradecer y rezar por todos los religiosos y religiosas que dedican su vida al servicio de Dios y del prójimo. Que este domingo nos ayude a preguntarnos: “¿Para quién soy?”. A abrir el corazón a Dios y al prójimo, especialmente a los más necesitados, los que lloran, los perseguidos y los pobres de espíritu.

Recordamos también que el pasado viernes 30 de enero fue el Día Mundial de la No Violencia y la Paz, una invitación a comprometernos con la construcción de un mundo más justo y fraterno. En este contexto, las palabras que destacamos del evangelio de hoy, resuenan con fuerza: “Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.”

Lectura del Evangelio (Mateo 5, 1-12a)

Viendo la multitud, subió al monte; y, sentándose, se le acercaron sus discípulos.
Comenzando a hablar, les enseñaba así:

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados los que lloran, porque serán consolados.
Bienaventurados los mansos, porque heredarán la tierra.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Bienaventurados los misericordiosos, porque alcanzarán misericordia.
Bienaventurados los limpios de corazón, porque verán a Dios.
Bienaventurados los pacificadores, porque serán llamados hijos de Dios.
Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Bienaventurados seréis cuando por mi causa os insulten y persigan y digan toda clase de mal contra vosotros, mintiendo.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.”**

Salmo 145: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos»

El Salmo 145 nos invita a reconocer nuestra dependencia de Dios y a vivir con humildad. Ser “pobre de espíritu” no significa falta de dignidad o valor, sino apertura del corazón: aceptar que necesitamos a Dios y que nuestra verdadera riqueza no está en lo material ni en el poder, sino en la entrega y confianza en Él.

Este salmo nos recuerda que Dios está cercano a los que sufren, acompaña a los humildes y escucha nuestras plegarias. Al vivir desde la humildad y la sencillez, abrimos la puerta a su reino y podemos experimentar la verdadera alegría y paz.

En este cuarto domingo del Tiempo Ordinario, el salmo resuena con las bienaventuranzas: nos invita a ser humildes, misericordiosos y pacificadores, confiando en que Dios nos sostiene y nos llama a la vida plena.

Preguntas para la reflexión

Ahora, te proponemos 3 preguntas para meditar interiomente:

  • ¿En qué aspectos de mi vida estoy buscando la verdadera felicidad fuera de Dios, y cómo puedo abrir mi corazón a las bienaventuranzas?

  • ¿Qué puedo hacer esta semana para ser un constructor de paz en mi familia, trabajo o comunidad?

  • Reflexionando sobre el lema ¿Para quién eres?, ¿cómo puedo orientar mis decisiones y acciones para servir a Dios y al prójimo?

Horarios de misas

  • 11:00 h. en El Pilar y San Antonio Abad (catequesis).
  • 13:15 h. en San Antonio Abad.

Reflexión final

Este domingo, al meditar en las Bienaventuranzas, somos invitados a vivir con humildad, misericordia y paz, reconociendo que la verdadera felicidad está en el amor a Dios y al prójimo. La Jornada Mundial de la Vida Consagrada nos recuerda la entrega de tantos hombres y mujeres al servicio del Evangelio, mientras que la reciente conmemoración del Día de la No Violencia nos impulsa a ser agentes de reconciliación en el mundo. Que este mensaje nos acompañe especialmente al reflexionar sobre “¿para quién somos?” y nos inspire a vivir cada día como hijos e hijas de Dios.

Para profundizar más en este mensaje y su aplicación en nuestra vida cotidiana, te invitamos a ver el video del evangelio de este domingo, en el canal de YouTube [Evangelio y Reflexión] donde se desarrolla este Evangelio de manera más extensa y dinámica.

¡Feliz Domingo!

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