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Parroquia de San Antonio Abad y Nuestra Señora de El Pilar en Burgos

22.03.2026 En este V Domingo de Cuaresma, la Iglesia nos presenta uno de los pasajes más profundos del Evangelio: la resurrección de Lázaro. Bajo el lema “Jesús es la Vida”, contemplamos a un Jesús que no solo acompaña el dolor humano, sino que lo transforma en vida nueva.

Hoy, además, celebramos el Día del Seminario 2026, con el lema “Deja tus redes y sígueme”, una invitación a confiar plenamente en Dios y a responder con valentía a su llamada. También venimos de celebrar el pasado 19 de marzo la Festividad de San José y el Día del Padre, dando gracias por la figura paterna y su amor entregado. Hoy el barrio de El Pilar celebra con alegría la festividad de San José, por lo que nos unimos en la oración y felicitación a todos los vecinos en este día tan especial, dando gracias por su testimonio sencillo de fe, trabajo y entrega.

Como comunidad parroquial, seguimos caminando juntos: ayer, 21 de marzo, nuestros niños y niñas de Primera Comunión vivieron una jornada muy especial en la Parroquia de El Pilar. Compartieron convivencia, una etapa del Camino de Santiago hasta la ermita de Villas del Arlanzón, juegos y, sobre todo, un momento muy importante: la celebración del perdón en su primera confesión.

Todo esto nos conecta con el Evangelio de hoy, donde Jesús nos dice:

Desatadlo y dejadlo andar”, una llamada a liberarnos de todo aquello que nos ata y nos impide vivir plenamente.

Lectura del Evangelio (Juan 11, 3-45)

En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo:

«Señor, el que tú amas está enfermo».

Jesús, al oírlo, dijo:

«Esta enfermedad no es para la muerte, sino para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella».

Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en el lugar donde estaba.

Después dijo a sus discípulos:

«Vamos otra vez a Judea».

Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días en el sepulcro.

Betania estaba cerca de Jerusalén y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María para consolarlas.

Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedó en casa.

Y dijo Marta a Jesús:

«Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá».

Jesús le dijo:

«Tu hermano resucitará».

Marta respondió:

«Sé que resucitará en la resurrección del último día».

Jesús le dijo:

«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»

Ella le contestó:

«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo».

Jesús, al verla llorar, se conmovió profundamente y se echó a llorar.

Entonces Jesús dijo:

«Quitad la losa».

Marta le dijo:

«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días».

Jesús le respondió:

«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»

Entonces quitaron la losa.

Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:

«Padre, te doy gracias porque me has escuchado».

Y gritó con voz potente:

«¡Lázaro, sal fuera!»

El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario.

Jesús les dijo:

«Desatadlo y dejadlo andar».

Y muchos de los judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

Salmo 129: “Del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”

El salmo de hoy es un canto de esperanza desde lo profundo del dolor. Nos recuerda que, incluso en los momentos más oscuros, podemos clamar a Dios con confianza.

Habla de un corazón que espera, que confía, que sabe que Dios no abandona. En conexión con el Evangelio, este salmo nos invita a creer que siempre hay posibilidad de redención, de vida nueva, incluso cuando todo parece perdido.

Reflexión personal

Este evangelio muestra cómo el amor no evita el dolor, pero sí le da sentido. Marta representa la lucha entre la fe y la frustración cuando sentimos que “llegan tarde” a ayudarnos. Jesús llorando valida que sentir tristeza no es falta de fe, sino parte del vínculo. A veces los procesos necesitan tiempo, aunque no lo entendamos, y ese “retraso” puede tener un significado más profundo. Psicológicamente, invita a confiar incluso en medio de la pérdida y a permitir que otros nos “desaten” para volver a vivir.

Ahora te lanzamos una pregunta para tu reflexión personal: ¿Qué cosas en mi vida necesitan ser “desatadas” para poder volver a caminar con libertad y esperanza?

Horarios de Misas, Domingo 22 de marzo

  • 11:00 h. en San Antonio Abad (misa de catequesis)
  • 12:00 h. en El Pilar (Festividad de San José)
  • 13:15 h. en San Antonio Abad

Reflexión final

Jesús no solo devuelve la vida a Lázaro, sino que también nos enseña que todos necesitamos ser liberados de aquello que nos ata: miedos, culpas, heridas o desesperanza.

Hoy, su palabra resuena con fuerza en nuestra vida: “Desatadlo y dejadlo andar”. Es una invitación a dejarnos ayudar, a confiar en Dios y en la comunidad, y a volver a caminar con esperanza.

Desde la parroquia, os animamos a vivir este tiempo de Cuaresma con un corazón abierto, preparando la llegada de la Pascua.

Y si queréis profundizar más en este Evangelio, podéis ver el video completo en el canal de YouTube Evangelio y Reflexión.

¡Feliz Domingo!

 

 

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