03.05.2026 En este V Domingo de Pascua, el Evangelio nos regala unas palabras que han consolado a millones de cristianos a lo largo de los siglos: “No se turbe vuestro corazón”. 
Jesús conoce nuestras preocupaciones: los miedos, la incertidumbre del futuro, las dudas que aparecen cuando las cosas no salen como esperábamos o cuando la vida se llena de cruces. Y precisamente en ese contexto, Jesús no nos da una teoría ni una explicación complicada… sino una promesa.
Nos invita a confiar en Dios y a confiar también en Él. Y en medio de esa confianza, nos revela algo fundamental para nuestra vida diaria: Él no solo enseña el camino… Él es el Camino.
Muchas veces buscamos felicidad, estabilidad o sentido en muchas direcciones, pero este Evangelio nos recuerda que el verdadero rumbo de nuestra vida tiene un nombre: Jesucristo, que es Camino, Verdad y Vida.
Además, este domingo celebramos con especial alegría la festividad de San Amaro Peregrino, y lo hacemos con más gozo aún tras la reapertura de su Ermita, que hoy vuelve a lucir restaurada y llena de vida. Un signo precioso de que la fe también se reconstruye, se cuida y se fortalece.
Y también celebramos el Día de la Madre, dando gracias por todas las madres, por su amor, su entrega silenciosa y su testimonio cotidiano. Que el Señor las bendiga y las sostenga.
Lectura del Evangelio (Juan 14, 1-12)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No se turbe vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí.
En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho; porque me voy a prepararos un lugar.
Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros.
Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».
Tomás le dice:
«Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?»
Jesús le responde:
«Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».
Felipe le dice:
«Señor, muéstranos al Padre y nos basta».
Jesús le replica:
«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe?
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?
¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí?
Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras.
Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.
En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores.
Porque yo me voy al Padre».
Salmo 32: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.”
Este salmo es una oración llena de confianza. Nos recuerda que el Señor no abandona a su pueblo y que su misericordia es firme, incluso cuando nosotros somos frágiles.
Hoy, la Iglesia pone en nuestros labios esta súplica: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros…” Es decir: Señor, ven a sostenernos, ven a guiarnos, ven a levantarnos.
Pero el salmo también añade algo importante: “…como lo esperamos de ti.”
La misericordia de Dios siempre está disponible, pero este salmo nos invita a preguntarnos: ¿realmente espero en el Señor? ¿o mi esperanza está puesta solo en mis fuerzas, en mis planes o en mis seguridades?
Este domingo, el salmo nos enseña que la fe no es vivir sin problemas, sino vivir sabiendo que Dios camina con nosotros.
Reflexión personal y pregunta para la semana
Jesús dice: “Yo soy el Camino”, pero no un camino cualquiera.Es un camino que pasa por el amor, la entrega, la confianza y la fidelidad al Padre.
También dice: “Yo soy la Verdad”. En un mundo donde muchas veces todo se relativiza, donde parece que cada uno inventa su propia verdad, Jesús nos recuerda que la verdad no es una idea: es una Persona. Y esa Persona nos ama y nos salva.
Y finalmente afirma: “Yo soy la Vida”. No solo una vida biológica, sino la vida plena, la vida eterna, la vida que empieza ya cuando dejamos entrar a Cristo en el corazón.
Este Evangelio nos invita a vivir con una certeza: cuando seguimos a Jesús, nunca estamos perdidos.
Pregunta para reflexionar: ¿En qué momento de mi vida siento que estoy “desorientado” y necesito volver a poner mi confianza en Jesús como Camino?
Horarios de misas (Unidad Pastoral)
- 11:00 h. – Nuestra Señora de El Pilar
- 12:15 h. – Ermita de San Amaro
- 13:15 h. – San Antonio Abad
Este domingo no hay catequesis.
Reflexión final: Jesús nos lleva al Padre
Querida comunidad, en este V Domingo de Pascua, Jesús nos mira con ternura y nos repite: “No se turbe vuestro corazón.”
No es una frase bonita: es una llamada a vivir desde la fe. Cristo no promete que no habrá dificultades, pero sí promete que Él está con nosotros, que nos prepara un lugar, y que el final del camino es el abrazo del Padre.
Además, este domingo celebramos con especial alegría la festividad de San Amaro Peregrino, y lo hacemos con más gozo aún tras la reapertura de su Ermita, que hoy vuelve a lucir restaurada y llena de vida. Un signo precioso de que la fe también se reconstruye, se cuida y se fortalece.
Y también celebramos el Día de la Madre, dando gracias por todas las madres, por su amor, su entrega silenciosa y su testimonio cotidiano. Que el Señor las bendiga y las sostenga.
Pidamos hoy la gracia de no buscar caminos vacíos, sino de caminar con Jesús, que es la Verdad que ilumina, el Camino que guía y la Vida que no se acaba.
Que María, Madre de la Iglesia, nos enseñe a confiar siempre.
Si deseas profundizar en el Evangelio de este domingo, te invitamos a ver el video relacionado en el canal “Evangelio y Reflexión”.
¡Feliz domingo y que el Señor os bendiga!