15.02.2026 Este VI Domingo del Tiempo Ordinario nos sitúa ante una elección profunda que atraviesa toda la vida cristiana. La primera lectura nos recuerda: “Ante los hombres está la vida y la muerte, y a cada uno se le dará lo que prefiera” (Eclesiástico 15, 16-21). No se trata solo de cumplir normas externas, sino de decidir qué camino queremos recorrer: el de la vida que nace de Dios o el de la superficialidad que nos aleja de Él.
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En el Evangelio, Jesús afirma con claridad: “No he venido a abolir la ley, sino a darle plenitud”. Con estas palabras nos enseña que la fe no consiste únicamente en evitar el mal, sino en transformar el corazón. Él va más allá de lo visible: no basta con no matar, también hay que cuidar la ira; no basta con no mentir, hay que vivir en la verdad; no basta con cumplir por obligación, hay que amar desde dentro.
Esta enseñanza tiene una aplicación directa en nuestra vida diaria. Muchas veces reaccionamos por impulso, por enfado o por costumbre, sin detenernos a elegir. Sin embargo, Jesús nos invita a vivir con conciencia, con libertad interior y con coherencia. La plenitud de la ley es el amor que nace de un corazón ordenado.
Lectura del Evangelio (Mateo 5, 17-37)
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.
Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.
Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín; y si lo llama “necio”, merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo.
Habéis oído el mandamiento: “No cometerás adulterio”. Pues yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la gehenna. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala; porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la gehenna.
También se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer —no hablo de unión ilegítima— la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio.
También habéis oído que se dijo a los antiguos: “No jurarás en falso” y “Cumplirás tus juramentos al Señor”. Pues yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí; no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno.»
Salmo 118: “Dichoso el que camina en la ley del Señor”
Este salmo es una alabanza a la Palabra de Dios como camino de felicidad. No presenta la ley como una carga, sino como una guía que conduce a la vida plena. Cuando seguimos al Señor no perdemos libertad; al contrario, encontramos dirección, sentido y paz interior.
La verdadera dicha no está en hacer lo que queremos en cada momento, sino en aprender a vivir conforme al bien que Dios nos propone. El salmo conecta perfectamente con el Evangelio: la ley de Dios es buena porque está hecha para nuestro bien.
Momento de reflexión personal
En este domingo, Jesús nos invita a mirar hacia dentro y a trabajar el autocontrol desde el corazón. No se trata solo de evitar una mala acción, sino de aprender a gestionar la ira, los pensamientos y los impulsos antes de que nos dominen. Cuando no regulamos lo que sentimos, reaccionamos; pero cuando aprendemos a regularlo, elegimos.
Jesús nos da ejemplos muy fuertes para que entendamos lo importante que es cuidarnos por dentro, como cuando habla de cortarse la mano si nos hace pecar. No quiere que nos hagamos daño literal, sino que nos demos cuenta de que a veces es necesario ejercer autocontrol y “cortar” de nuestra vida aquello que nos aleja de Él: ya sean pensamientos, hábitos o impulsos que nos lastiman y nos hacen perder paz.
Cuando aprendemos a regular lo que sentimos, algo cambia en nosotros: crece nuestro bienestar emocional, disminuye la ansiedad y nuestras relaciones sociales se vuelven mucho más sanas y sinceras. El autocontrol nos ayuda a evitar situaciones que no queremos y decisiones impulsivas de las que luego nos arrepentimos. Y, al mismo tiempo, nos da una sensación increíble de control sobre nosotros mismos, esa calma que sentimos cuando actuamos con intención y tratamos de vivir como Jesús nos enseñó.
Y todo esto nace de algo muy sencillo: Jesús nos ama. Nos ama tanto que no quiere que vivamos dominados por nuestros impulsos, sino libres por dentro. Cuando nuestro “sí” y nuestro “no” nacen de un corazón ordenado, experimentamos bienestar, coherencia y una paz espiritual firme y duradera.
Hoy te proponemos que respondas a la siguiente pregunta: ¿En qué área de tu vida crees que eres más impulsivo y qué podrías hacer hoy para ejercitar más autocontrol?
Horarios de misas
Este domingo no habrá catequesis, pero os esperamos igualmente en cualquiera de las Eucaristías de las parroquias de nuestra Unidad Pastoral:
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11:00 h. en Nuestra Señora de El Pilar
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13:15 h. en San Antonio Abad
Reflexión final
Jesús no viene a complicarnos la vida, sino a enseñarnos a vivir mejor. Nos invita a ir a la raíz de nuestras actitudes, a ordenar el corazón y a elegir el bien con libertad. Cuando aprendemos a vivir desde dentro, nuestra fe se vuelve auténtica y nuestra vida más coherente.
Que esta semana podamos pedirle al Señor un corazón sereno, capaz de amar, perdonar y elegir siempre la vida.
Si deseas profundizar más en el Evangelio de este domingo, puedes ver el video en el canal Evangelio y Reflexión:
¿No puedes controlar tus impulsos? Jesús revela la clave del autocontrol | Mateo 5, 17-37
Que el Señor os bendiga y tengáis un feliz domingo.