Parroquia de San Antonio Abad y Nuestra Señora de El Pilar en Burgos

14.09.2025 Este domingo celebramos la Exaltación de la Santa Cruz, signo de esperanza y de victoria, porque en ella Cristo nos mostró el mayor amor posible: entregar su vida por nosotros. El Evangelio de hoy nos recuerda que Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único. La cruz, que a primera vista parece signo de derrota, se convierte en el lugar donde se revela la misericordia infinita de Dios.
En esta semana en la que ya hemos retomado el ritmo de trabajo, estudios y actividades tras el verano, y tras haber vivido la enriquecedora convivencia de familias de la parroquia con peregrinación a Lourdes a comienzos de septiembre, la Palabra nos invita a mirar a la cruz con ojos de fe y confianza, sabiendo que allí está nuestra verdadera fuerza.

Lectura del Evangelio (Juan 3, 13-17)

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

«Nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.
Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna.

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna.
Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por él».

Análisis y Reflexión

La cruz de Cristo no es un simple objeto o un símbolo vacío: es la expresión más profunda del amor de Dios. Allí, Jesús nos enseñó que el verdadero poder está en la entrega y en el perdón, no en la violencia ni en la imposición.

El Evangelio de hoy nos invita a reconocer que la vida eterna no es algo lejano, sino un regalo que comienza aquí y ahora cuando acogemos el amor de Dios y lo dejamos transformar nuestra vida. En un mundo donde a veces cuesta encontrar sentido al sufrimiento, la cruz se convierte en respuesta: no estamos solos, Dios nos acompaña en nuestras luchas y nos abre un horizonte de esperanza.

Hoy también se nos recuerda que la fe no consiste en cumplir normas frías, sino en abrirse al amor de un Dios que salva, que quiere nuestra plenitud y que nos da la fuerza para caminar, incluso en medio de las dificultades del día a día: en el trabajo, en los estudios, en la familia, en las preocupaciones personales.

Salmo 77: “No olvidéis las acciones del Señor”

El salmo nos invita a hacer memoria agradecida de todo lo que Dios ha hecho en nuestra vida. Recordar sus obras es alimentar nuestra confianza: si Dios ha sido fiel en el pasado, lo seguirá siendo en el presente y en el futuro. Frente a la rutina que a veces nos hace olvidar lo esencial, el salmo nos llama a reconocer que Dios siempre está actuando en nuestra historia.

Preguntas para la reflexión

Antes de continuar la semana, podemos dejar resonar en nuestro corazón estas preguntas:

  • ¿Qué significa la cruz en mi vida diaria: signo de miedo o de confianza en el amor de Dios?

  • ¿Reconozco los gestos concretos de amor que Dios ha hecho y sigue haciendo en mi vida?

  • ¿Cómo puedo ser testigo del amor de la cruz en mi familia, en el colegio, en el trabajo o con mis amigos?

Horarios de misas

Recordamos los horarios habituales de domingos y festivos:

  • 11:00 h. en El Pilar

  • 13:15 h. en San Antonio Abad

Reflexión final

Hoy, en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, contemplemos con fe el amor inmenso de Dios manifestado en Jesús. La cruz no es el final, sino el camino hacia la vida verdadera. Al comenzar un nuevo curso escolar, laboral y pastoral, pongamos nuestra confianza en Cristo, que transforma nuestras cruces en vida y esperanza. Por último, si deseas profundizar más en este Evangelio, te invitamos a ver el video del canal Evangelio y Reflexión titulado: “Tanto AMÓ Dios al mundo | Reflexión para tu vida diaria | Evangelio Flash Juan 3,13-17”.

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