19.10.2025 Este domingo, 19 de octubre, celebramos el XXIX Domingo del Tiempo Ordinario, con un corazón lleno de esperanza tras un fin de semana muy especial. Ayer, una buena representación de las familias de nuestra Unidad Pastoral compartieron un hermoso día de convivencia en el Monasterio de San Pedro de Cardeña: risas, oración, fraternidad… una jornada que nos recordó que la fe también se vive en comunidad. 
Hoy, el Evangelio nos invita a seguir creyendo incluso cuando sentimos que Dios no responde. En un mundo donde todo parece ir deprisa y buscamos respuestas inmediatas, Jesús nos enseña el valor de la fe que insiste, que confía, que no se rinde.
Además, celebramos la Jornada Mundial de las Misiones (DOMUND) bajo el lema “Misioneros de esperanza entre los pueblos”, y realizamos una acción de gracias por los Amigonianos, que cierran este mes su casa tras casi cincuenta años de presencia en el barrio.
El DOMUND nos recuerda que todos somos misioneros, llamados a llevar esperanza allí donde vivimos. Los Amigonianos, desde su llegada en 1976, han sido un ejemplo vivo de esa misión.
Hoy, la misa de las 13:15 h. en San Antonio Abad, presidida por Sisinio (Amigoniano), será una acción de gracias por su labor pastoral y humana en el barrio.
Que este domingo sea para todos una ocasión de renovar la fe, dar gracias por quienes han sembrado esperanza y pedir al Señor que nos ayude a mantener una fe que insiste, confía y sirve.
Y, por último, en este día en que también se conmemora la lucha mundial contra el cáncer de mama, recordamos especialmente a todas las mujeres —y familias— que viven la enfermedad desde la esperanza. Ellas son testimonio de esa fe que no se apaga, incluso en la noche del dolor.
Lectura del Evangelio (Lucas 18, 1-8)
En aquel tiempo, Jesús les decía a sus discípulos una parábola para enseñarles que es preciso orar siempre sin desfallecer:
“Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres. En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle: ‘Hazme justicia contra mi adversario’.
Por algún tiempo se negó, pero después se dijo: ‘Aunque no temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le haré justicia, no sea que siga viniendo a molestarme sin descanso’.
Y el Señor añadió: ‘Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman a Él día y noche? ¿Les hará esperar mucho tiempo? Os digo que les hará justicia pronto. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?’”
Análisis y Reflexión
Jesús nos habla hoy de una viuda que no se cansa de pedir justicia. Su fuerza no está en su poder, sino en su perseverancia. Así es la fe que agrada a Dios: no la que se rinde cuando no ve resultados, sino la que sigue orando, confiando, insistiendo.
¿Cuántas veces hemos sentido que Dios no escucha nuestras súplicas? Quizá pedimos salud, paz o consuelo, y el silencio parece largo. Pero Jesús nos recuerda que ese silencio no es ausencia, sino una invitación a madurar en la fe.
La viuda del Evangelio representa a tantos hombres y mujeres que siguen luchando cada día —como las personas afectadas por el cáncer de mama, o quienes esperan justicia y paz en lugares de conflicto—. Su fe silenciosa, su oración constante y su esperanza son la prueba viva de que Dios actúa a su tiempo, y nunca abandona.
La fe perseverante no busca controlar a Dios, sino aprender a confiar en su providencia. Es la fe que insiste con humildad, que se mantiene firme en la esperanza incluso cuando los resultados no llegan. Esta misma fe de la que hablamos, es la que anima a los misioneros del DOMUND, hombres y mujeres que anuncian el Evangelio en lugares difíciles, muchas veces sin ver resultados inmediatos, pero confiando plenamente en el amor de Dios.
Ellos son —como la viuda del Evangelio— misioneros de esperanza, testigos de una fe que transforma sin rendirse.
Por último, hoy también recordamos con gratitud a los Amigonianos, cuya presencia en nuestro barrio desde 1976 ha sido una verdadera misión de amor y cercanía. En tiempos de búsqueda, han ofrecido acompañamiento; en momentos de dificultad, consuelo; y en medio de la rutina, alegría y ejemplo de fe.
Su huella permanecerá entre nosotros como semilla de Evangelio. Porque la fe que insiste es la que hace posible los milagros de cada día.
Salmo 120: “Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.”
El salmo de hoy nos recuerda que nuestra ayuda no viene de nosotros mismos, sino de Dios.
En medio del cansancio, del dolor o la incertidumbre, el Señor sigue siendo nuestra roca y nuestra defensa. Él sostiene nuestros pasos cuando el camino se hace cuesta arriba y nos guarda bajo su mirada amorosa.
Con Él, incluso lo imposible se vuelve esperanza.
Preguntas para la reflexión
Tómate un momento en este domingo para meditar con calma y responde a estas preguntas:
- ¿Cómo reacciono cuando siento que Dios no escucha mis oraciones?
- ¿Sé mantenerme firme en la fe cuando los tiempos de Dios no coinciden con los míos?
- ¿Qué personas de mi entorno me enseñan con su ejemplo lo que significa una fe perseverante?
Horarios de las Eucaristías
- 11:00 h. – Parroquias de El Pilar y San Antonio Abad (Catequesis)
- 13:15 h. – Parroquia de San Antonio Abad
Reflexión final
La fe que insiste no es testarudez, sino amor confiado. Es la fe que sigue esperando cuando todo parece oscuro, la fe que ve más allá del silencio y confía en que Dios responde siempre, aunque no sea de la forma que esperamos. Pidamos hoy al Señor que nos dé una fe firme, perseverante y esperanzada, y demos gracias por todos los signos de vida y reconciliación que florecen en medio del dolor: la fortaleza de quienes luchan contra el cáncer, la paz que comienza a abrirse camino en Tierra Santa, y la alegría compartida en nuestra convivencia parroquial.
Si quieres profundizar más en este Evangelio, te invitamos a ver el video del canal de YouTube Evangelio y Reflexión: “Cuando sientes que Dios no responde”
¡Feliz Domingo!
No importa el tiempo que pase ,Dios siempre responde