16.11.2025 Nos acercamos al final del año litúrgico y el Evangelio de este domingo nos sitúa en un contexto fuerte e inquietante: Jesús habla de crisis, de guerras, de temores y de confusiones. Sin embargo, su mensaje no es de miedo, sino de esperanza y perseverancia. En medio de tantas incertidumbres —globales y personales— Jesús nos invita a confiar en Él sin dejarnos arrastrar por el pánico ni por discursos engañosos. 
Este domingo celebramos también la Jornada Mundial de los Pobres 2025, cuyo lema es: “Tú, Señor, eres mi esperanza” (Sal 71). Una jornada para mirar a quienes más sufren y descubrir en ellos el rostro del Señor que no abandona.
En nuestra Unidad Pastoral, el Evangelio de hoy, se hace vida de un modo especial: los jóvenes de segundo de confirmación han organizado un Mercadillo Solidario de Libros para apoyar las becas de estudio del Nest Project de Bangalore (India). Una iniciativa que nos recuerda que, aunque el mundo tenga grietas, también hay manos jóvenes dispuestas a reconstruir, acompañar y dar esperanza.
Porque Jesús nos invita hoy a no vivir paralizados por el miedo, a perseverar, a ser testigos valientes que transforman el dolor en amor y la incertidumbre en compromiso.
Lectura del Evangelio según San Lucas (21, 5-19)
En aquel tiempo, como algunos hablaban del templo, de lo bellamente adornado que estaba con piedra de calidad y exvotos, Jesús les dijo:
«Esto que contempláis, llegarán días en que no quedará piedra sobre piedra que no sea destruida».
Ellos le preguntaron:
«Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder?».Él dijo:
«Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre diciendo: “Yo soy”, o bien: “Está llegando el tiempo”; no vayáis tras ellos.Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico.
Porque es necesario que eso ocurra primero, pero el fin no será enseguida».
Entonces les decía:
«Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países, hambres y pestes.Habrá también fenómenos espantosos y grandes signos en el cielo.
Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a las cárceles, y haciéndoos comparecer ante reyes y gobernadores, por causa de mi nombre. Esto os servirá de ocasión para dar testimonio.
Por ello, meteos bien en la cabeza que no tenéis que preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os entregarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán a causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas».
Análisis y Reflexión
El Evangelio nos habla hoy de un mundo que tiembla, de estructuras que se caen, de personas que prometen seguridad pero engañan, de conflictos y dificultades. Es un reflejo claro de nuestro propio tiempo: un mundo marcado por crisis económicas, tensiones sociales, guerras, rupturas familiares, incertidumbres laborales y miedos profundos. Sin embargo, Jesús no pretende asustarnos, sino despertarnos.
Su mensaje es claro: No tengas miedo. Cuando todo parece hundirse, Jesús nos invita a la serenidad. El miedo paraliza, la fe sostiene. No te dejes engañar. Siempre habrá voces que se aprovechen del dolor. Jesús nos pide discernimiento y atención al Evangelio, que es luz en medio de la confusión. Persevera. La promesa de Jesús es extraordinaria: “Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá… con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas”. La fe no es huir del dolor, sino permanecer en Cristo al atravesarlo.
El evangelio de este domingo se hace muy presente en la iniciativa solidaria organizada por el grupo de 2º de Confirmación de la Unidad Pastoral. Y es que, a de la misa de catequesis en la Parroquia de San Antonio Abad, entre las 12:00 h. y las 13:00 h., celebraremos un Mercadillo Solidario de Libros en favor del Nest Project de Bangalore (India). Una oportunidad para ayudar, colaborar y sembrar esperanza real en quienes más lo necesitan. Puedes leer más haciendo clic aquí.
Jornada Mundial de los Pobres 2025
El Evangelio y el mensaje de hoy, se une providencialmente al lema de esta jornada mundial de los pobres 2025: “Tú, Señor, eres mi esperanza”. Los pobres, en sus múltiples rostros, son los primeros en sufrir cuando el mundo tiembla. Pero también son los primeros que nos enseñan la fe sencilla de quien confía en Dios incluso cuando faltan fuerzas. 
En este día, la Iglesia nos llama a mirar a los pobres no con lástima, sino con hermandad, dignidad y compromiso.
Salmo 97: «El Señor llega para regir los pueblos con rectitud»
El salmo de hoy, proclama la alegría de la venida del Señor como juez justo. No un juez que condena, sino un Dios que hace justicia, que escucha al pobre, que defiende al débil y que endereza lo torcido. Su llegada no produce temor, sino esperanza, porque Dios gobierna con misericordia.
Preguntas para la reflexión
Antes de terminar, te invitamos a detener el ritmo y escuchar lo que Dios quiere decirte. Para ello, contesta las siguientes preguntas y reflexiona:
- ¿Qué situaciones de mi vida siento que “se desmoronan” y cómo puedo entregarlas a Jesús?
- ¿De qué voces engañosas o tóxicas necesito alejarme para escuchar con claridad la voz del Señor?
- ¿Qué gesto concreto puedo realizar hoy hacia una persona que vive en pobreza o vulnerabilidad?
Horarios de Misas (Domingos y Festivos)
Como todos los domingos y festivos, las Eucaristías de la Unidad Pastoral son las siguientes:
- 11:00 h. en El Pilar y en San Antonio Abad (Catequesis).
- 13:15 h. en San Antonio Abad.
Reflexión final
El Evangelio de hoy nos recuerda que, aunque la vida tiemble, no estamos solos. Jesús permanece. La esperanza no es optimismo ingenuo, sino la certeza de que Dios sostiene nuestra historia incluso cuando no vemos el camino. Pidamos la gracia de confiar, de perseverar y de ser instrumentos de esperanza para los más vulnerables.
Te invitamos a profundizar más viendo el video del Evangelio de hoy en el canal de YouTube Evangelio y Reflexión.
¡Feliz Domingo!